domingo, 30 de diciembre de 2007

"De tal palo, tal astilla"

¿De tal palo, tal astilla?
November 26, 2007

Movilidad y exclusión social

Nacer pobre es morir pobre. Así piensan muchos latinoamericanos —y puede que sin falta de razón. La región exhibe una limitada movilidad social, lo cual tiene su costo en términos de motivación, iniciativa y, en última instancia, producción. El hecho de que América Latina tenga la mayor desigualdad de ingresos del mundo ha sido motivo de preocupación desde hace mucho tiempo. Que la región sufra además de desigualdad de oportunidades es, de hecho, sumamente inquietante.

La movilidad social —o la falta de la misma— ocupa un lugar único en el tratamiento de la exclusión social. En vista de que la mayoría de las cuantificaciones de la exclusión social dependen de índices observables a simple vista del bienestar en momentos específicos, la movilidad social tiene que ver con factores que, si bien mayormente intangibles, son indudablemente poderosos, tales como los recuerdos, las esperanzas y expectativas del individuo y de las familias a lo largo del tiempo. Por ejemplo, dos sociedades con distribuciones del ingreso comparables pueden tener distintos niveles de bienestar en función del grado de movilidad social de cada una; la pobreza y otras manifestaciones de exclusión social son más soportables cuando el individuo alberga una expectativa razonable de mejorar sus propias circunstancias, o las de sus hijos. En este entendido, el análisis económico de la movilidad social procura hacer el seguimiento de la evolución de las distribuciones del ingreso en el tiempo, considerando a los individuos a lo largo del transcurso de su vida (movilidad social intrageneracional) y a las familias a lo largo de generaciones (movilidad social intergeneracional).

Aunque se dispone de datos sobre la movilidad social intergeneracional de países desarrollados, las investigaciones basadas en los datos disponibles de Brasil, Chile y Perú hacen pensar que la movilidad social en América Latina y el Caribe es más baja que en los países desarrollados, incluidos los que tienen los niveles más bajos de movilidad, Estados Unidos y el Reino Unido. El Gráfico 2 muestra las estimaciones correspondientes a estos tres países, así como a los países en desarrollo.

Los niveles de movilidad en las sociedades de la región varían entre los grupos de ingresos. En vista de que los grupos de ingresos medios gozan de niveles más altos de movilidad social hacia arriba y hacia abajo, los grupos más adinerados y los más pobres exhiben un grado de movilidad mucho menor. La falta de movilidad hacia arriba entre los estratos más pobres, la cual puede vincularse con trampas de pobreza, es especialmente dominante entre los sectores excluidos (como los descendientes de los esclavos africanos en Brasil) y en las regiones más pobres. Dicha inmovilidad social se puede vincular con la exclusión de servicios y mercados básicos, debido al aislamiento geográfico, la segregación o la discriminación en el mercado laboral. Además, debido a que la inversión en los niños depende de los recursos de la familia, las limitaciones crediticias de las familias más pobres refuerzan la inmovilidad.

La falta de movilidad hacia abajo entre el segmento más adinerado de la población se vincula, igualmente, con ciertos rasgos tales como la afiliación a algún grupo racial o étnico tradicionalmente privilegiado (como en el caso de los blancos en Brasil) y la residencia en regiones más desarrolladas.

El estrato más adinerado de la población también disfruta de mayor acceso a empleos mejor remunerados, gracias a un mayor acceso a la educación superior y a contactos sociales. La falta de movilidad en los estratos inferiores de la distribución de ingresos puede corresponder a dos fuentes de exclusión: la falta de oportunidades de que los hijos de los pobres adquieran mejores destrezas y mejoren sus perspectivas de empleo, y la reproducción de privilegios socioeconómicos entre los hijos de los adinerados. Curiosamente, al menos en Brasil, es más probable que una persona pobre se enriquezca que una persona rica se convierta en pobre.

La incapacidad de pasar a formar parte de las clases superiores se suele vincular a la falta de oportunidades de educación superior o a la segmentación en mercados laborales. Instituciones tales como los mercados crediticios, los programas de garantía de préstamos gubernamentales y la educación pública son importantes para determinar el grado de movilidad del ingreso de una sociedad. Investigaciones efectuadas en América Latina muestran que 62% de los hijos cuyos padres perciben salarios inferiores a la media terminan en el mismo grupo salarial que sus padres, y que esa fracción es mucho más baja (53%) para los hijos cuyos padres perciben salarios por encima de la media. Esto se corresponde con la teoría de limitaciones del endeudamiento, dado que es menos probable que las familias ricas encaren limitaciones económicas al invertir en sus hijos.

En otros estudios se han identificado otras limitaciones a la movilidad intergeneracional. Alrededor de 20% de la desigualdad de ingresos en Brasil y Chile se debe a la desigualdad de las circunstancias iniciales, tales como el nivel educativo alcanzado por los padres, su ocupación y raza. Al comparar las oportunidades en el mercado laboral de los hijos con las de sus padres en zonas urbanas de Perú se descubrió que, a pesar de los aumentos de la migración y la expansión de la educación formal, la persistencia de relaciones económicas y culturales ha neutralizado el esperado aumento de la movilidad.

Las percepciones de movilidad social y meritocracia son fundamentales para las perspectivas a largo plazo de economías y sociedades. Los individuos racionales tienen escasos incentivos para trabajar con ahínco e invertir en capital humano y físico si no piensan que tienen buenas posibilidades de ascenso social. Los individuos que se sienten atrapados sin perspectivas de mejora tienen menos desincentivos a la participación en conductas disfuncionales y antisociales, ya que tienen poco o nada que perder. Al mismo tiempo, sin inversión en capital humano y trabajo duro, esos individuos no tienen posibilidad alguna de ascender, lo que significa que los pobres seguirán siendo pobres.

Los latinoamericanos son en general pesimistas en cuanto a sus perspectivas de movilidad y en general no piensan que sus sociedades sean meritocráticas. Un análisis de la encuesta de opinión Latinobarómetro en 17 países de la región revela que 74,1% de los encuestados en 2000 piensa que hay desigualdad en cuanto a las oportunidades de superar la pobreza y 63,6% piensa que la pobreza no es una consecuencia de la falta de trabajo duro. Por el contrario, 71,5% de los encuestados atribuyó el éxito a los contactos personales. En términos de las percepciones de movilidad pasada y futura, los latinoamericanos piensan que la generación anterior (o sea, sus padres) alcanzó una posición algo mejor que la generación actual. Pero todavía hay esperanza. Entre los latinoamericanos existe la expectativa de movilidad social hacia arriba para la generación futura.

La medición de la movilidad social en América Latina y el Caribe todavía se encuentra en pañales, pero lo que se sabe hasta ahora presenta un escenario preocupante. Aparte de la escasa medida de éxito registrada en algunos países y entre ciertos grupos, es poco probable que la mayoría de los individuos de la región experimente mejoras significativas en sus ingresos o posición social, o la de sus hijos, independientemente de su esfuerzo y capacidad. Los incentivos para trabajar, adquirir destrezas o abstenerse de conductas socialmente indeseables se ven gravemente limitados cuando no hay un camino claro para sustraerse a la exclusión social. Por el contrario, los estratos superiores en América Latina exhiben escasa movilidad hacia abajo, de nuevo, independientemente de (la falta de) esfuerzo o capacidad. Por consiguiente, es poco probable que emprendan iniciativas de innovación o asuman riesgos que conduzcan al crecimiento económico y a otras formas de dinamismo social, y pueden ocuparse más en mantener su condición que en fomentar el bienestar público.

Los diseñadores de políticas encaran entonces toda una gama de retos. El primero de ellos es concebir políticas y programas, y posiblemente emprender reformas jurídicas, que equipen a los individuos adecuadamente para participar tanto en los beneficios como en las responsabilidades de la sociedad. Las mejoras de la calidad de la educación y el acceso, la atención médica y la salud, así como el acceso al crédito, representan tan sólo unas pocas áreas de mejora. En segundo lugar, las instituciones laborales, los sistemas de seguridad social y las condiciones macroeconómicas deben asegurar que el esfuerzo, el talento y el comportamiento socialmente deseable sean recompensados, tanto en lo inmediato como de una generación a otra.

En tercer lugar, los diseñadores de políticas harían mal en abordar la insuficiencia de movilidad social con redistribuciones de corto plazo de la riqueza que, si bien pueden resultar populares en un principio, al final pueden acabar por hacer poca cosa para mejorar la condición socioeconómica de los destinatarios a largo plazo. Las políticas deben hacer hincapié en la calidad de las oportunidades mediante el desarrollo del capital humano y social, en vez de intentos cortoplacistas de emparejar los resultados.

3 comentarios:

Malobra dijo...

Con este título al ensayo pensé encontrarme con algo más digerible para leer, pero me encontré con mucho tecnisimo. A lo mejor yo soy la floja para leer, pero espero que el pobre si te entienda y que entienda que todos sus problemas se derivan de la falta de entender la movilidad de la que es preso.
¿Sabes, ayer, te había laído los dos primeros post y me gustaron tanto que incluí un link en mi blog para accesar a tu página rapidamente y además para publicitarte. Sigo en lo mismo, pero no me pude aguantar las ganas de decirte que creo en la sencillez de la enseñanza compleja, para que la simple mayoría tenga acceso a ella.
Un buen saludo
Rebeca

Ana Harm dijo...

Te concedo tooda la razon...y gracias por leerme, te confieso un secreto? En realidad estaba "archivando" algunos temas que me gustaria tratar con mas detalle en el transcurso del 2008, y como crei que nadie me estaba leyendo simple y sencillamente los meti en el blog. Prometo tener mas cuidado y como dijo alguien: "Si vas a hacer las cosas, hazlas bien", asi que cuando un tema no este listo...simplemente lo pondre en el borrador. Agradezco la oportunidad de entablar comunicacion contigo, te agradezco enormemente la recomendacion -y la responsabilidad que eso conlleva: Ahora voy a tener que trabajar mas xD, pero lo hare con mucho gusto. Al igual que tu, yo tambien he empezado varios blogs que finalmente abandono, pero ESTE prometo conservarlo.
Un afectuoso saludo sonorense desde Noruega.

Ana Ma.

Malobra dijo...

Ana, gracias por contestar a mi grito de "hagámosle la vida simple al projimo y al de lado" ja!
Un saludo aquí nomás tras lomita plof! ¡Noruega!
Rebeca

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Buskerud, Kongsberg, Norway
Mexicana radicada en Noruega, critica y observadora social. ¿Cómo construir entre todos un mundo mejor y ménos egoísta?